sábado, 12 de noviembre de 2011

ALLANADA LA AVP DEL ZULIA


Así lo registra la revista “El Periodista” de abril-mayo de 1969. “El viernes 23 de mayo, efectivos de la policía del Estado Zulia, penetraron en la Casa del Periodista, en Maracaibo, lanzaron 9 bombas lacrimógenas y detuvieron a algunos estudiantes a quienes perseguían por manifestar en la vía pública. Este atropello provocó la inmediata y enérgica protesta de la AVP Seccional Zulia, que decretó un paro de 24 horas que se cumplió exitosamente.”

“La mayoría de las seccionales expresaron su solidaridad con los compañeros zulianos. La Directiva Nacional emitió un comunicado y el Presidente, Eleazar Díaz Rangel, y el adjunto a la Secretaría de Relaciones, Hernán Guerrero, se hicieron presentes. El lunes hubo una manifestación desde la Plaza de La República hasta La Plaza Bolívar, con participación de periodistas, trabajadores gráficos, de la radio y estudiantes de la Escuela de Periodismo. Al final de la misma intervinieron Luis Alberto González, Cruz Ramón Galíndez y Eleazar Díaz Rangel”. A la cabeza de esta manifestación estuvieron  directivos nacionales y del Zulia y otros miembros de la Asociación Venezolana de Periodistas, entre ellos: Eleazar Díaz Rangel, José Alberto González, Antonio Núñez Rovira, José Antonio Ugas Morán, Rafael “Pipo” Hernández, Pedro Hernández Hernández, José Rodolfo Arguello,  Vinicio Castro Pimentel, y  José “Ñeño” Colina.

JOSÉ RATTO CIARLO SE HIZO PERIODISTA EN VENEZUELA



Cuando repaso el libro “Los Inmortales” de José Ratto Ciarlo,  recordado cofundador de la AVP a nivel nacional,   me fascina apreciar su  calidad estilística al describir los perfiles del pintor Rafael Monasterios, del poeta Robert Frost, del renacentista Miguel Ángel, del académico Miguel de Unamuno, del músico José Ángel Lamas y del gran humanista Andrés Bello. Esta obra fue editada por la Fundación Neumann en 1966.

Nuestro colega era de origen peruano y llega, mozo aún, con su familia a Maracaibo. La ciudad- nos cuenta Ramón J. Velásquez, en el prólogo del libro- estaba en plena efervescencia petrolera y la Fortuna andaba desgaritada por calles y campos. No había mucho tiempo disponible para especulaciones intelectualistas. En las cervecerías de la plaza Baralt se marca el acento urbano de las nuevas promociones.

De Maracaibo regresó a Lima en donde estudió arte, que fue su campo fuerte dentro de sus primeras y posteriores andadas periodísticas. Escribió algunos libros como “La Utopía de Reino de Dios” que concibió y escribió en las ciudades de Valera y Trujillo. También se ocupó de temas antropológicos y etnográficos americanos. Peregrinó por el exterior y nuestro país en procura de su verdadera vocación. En 1935 el ambiente de Venezuela era sofocante.

A la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, ocurrida al año siguiente el país se abre a nuevas inquietudes y sinceras realidades. Hasta ese momento se hablaba de los años perdidos de un país que respiraba con dificultad asfixiado bajo la bota cruel de la voluntad del amo. José Ratto Ciarlo, encontró en el nuevo clima político y social que se respiraba en los cuatro costados del país, su verdadero camino. Era la Venezuela que empezaban a dirigir los Generales Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. Ese camino no era otro que el periodismo. Más sin embargo no tuvo la suerte anhelada. El ejercicio del periodismo de esos años exigía sacrificio y perseverancia.

Editó un periódico del cual sólo se editó el primer número. Posteriormente la vida fue cincelando su espíritu hasta convertirlo en el periodista y crítico de arte que fue durante mucho tiempo. Lo logró después de laborar en muchos periódicos y revistas. Al fin de la jornada, apunta Ramón J. Velásquez llegó a “El Nacional”, diario en el que creó la Página de Arte desde cuya tribuna luchó por lograr la valoración de la cultura nacional, estimulando iniciativas, patrocinando nuevos valores, en fin, dándole calidad y finura a la parte profesional de una  tarea a veces ingrata. Debemos recordar que, cuando se habla de los primeros pasos para la Ley de Colegiación de los periodistas que comenzó en 1949, José Ratto Ciarlo formó parte de ese granado grupo de colegas que en esa oportunidad redactó un anteproyecto. Lo acompañaron Oscar E. Olivares, Samuel Mujica y Lourdes Morales.

RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ PARTICIPÓ EN LA GÉNESIS


Dentro del grupo selecto de venezolanos que, en 1941, fundó la Asociación Venezolana de Periodistas, siempre diligente, encontramos a Díaz Sánchez: periodista, historiador, novelista y ensayista que,  históricamente se vinculó al Zulia, por la producción de las más importantes de sus obras y por sus nexos espirituales con este Estado. Nació en Puerto Cabello el 14 de agosto de 1903. Fueron sus padres Ramón Díaz, mulato y Rosario Sánchez, de origen canario. Su talante periodístico lo heredó de su abuelo quien durante la presidencia de Alcántara (1877-78) hizo periodismo activo y desempeñó la jefatura de redacción de “La Tribuna Liberal”, el periódico que fundó Nicanor Bolet Peraza para combatir a Guzmán Blanco.

Su origen humilde lo recoge este pasaje de J.J. Escalona: “Mi padre era un buen vitolista que no ganaba más de 15 bolívares por día. Con esto debía subvenir a la manutención de una familia de cinco personas: mi abuela, mi madre, él mismo, yo y mi hermana. Hubo épocas en las que conocimos la miseria más completa en nuestra casa…”. A los ocho años ingresa en una escuela particular de su pueblo donde no había delimitación de grados. Todos los alumnos, refiere Escalona estaban agrupados en la misma sala estrecha y pobre con un maestro – el maestro Kepper – de muy escasos conocimientos pero de extraordinaria severidad. Luego asistió a la escuela que regentaba el maestro José Ramón Pelayo. Durante su adolescencia ocupa diversos oficios: muchacho de oficina en la Casa Comercial Otto Reddler Sucesores, ayudante de un taller mecánico, aprendiz en la fábrica de tabacos “El Presidente”.

Cuanto tenía 19 años y habiendo escrito a los diecisiete su primera novela, orienta su existencia a lo que va a constituir su verdadera vocación: la de escritor que se inicia con el desempeño del periodismo. Fue reportero del periódico “Boletín de Noticias” y luego lo ascienden a jefe de redacción de “El Estandarte”. Es la etapa también en que publica sus primeros versos y escribe el cuente “Los Impecables”. Se hallaba aún en su pueblo natal, Puerto Cabello.

1924 marca un hecho excepcional en la vida de Díaz Sánchez. Oye hablar del petróleo del Zulia e intuye lo que ha de significar tamaño descubrimiento, calificado por él de “espasmo brutal que sacude las entrañas de Venezuela y constituye, después de la gesta bolivariana, el hecho de mayor trascendencia en nuestra historia”. Se traslada a Maracaibo y trabaja en la Caribbean Petroleum. Pero su gusto por la actividad del periodismo lo lleva a desempeñarse como redactor principal de los diarios “La Información” y “Excelsior”; funda el semanario y crea junto a algunos escritores y poetas residentes en esta ciudad, el Grupo Literario “Seremos”

Acusados de rebelión la mayoría de los integrantes del Grupo “Seremos” fueron encarcelados y remitidos al Castillo de San Carlos, donde los mantienen por espacio de dos años. El primer año con grillos. Los de Díaz Sánchez le apretaban por el grosor de sus piernas que guardaban relación con su estatura y corpulencia. Aprovecha el tiempo en el Castillo parta aprender idiomas, escribir algunos cuentos y producir varios artículos de prensa.

Al recobrar la libertad en 1930 retorna a Puerto Cabello. Al volver al Zulia se residencia en Cabimas. Ejerce el cargo de Juez de Instrucción. Sigue estudiando y escribiendo, dejando de lado sus actividades políticas. Colabora con el diario “Panorama”; participa en un concurso de cuentos que promueve la Revista “Élite” y obtiene mención de honor. En Cabimas instala la primera imprenta y funda “El Taladro”, primer periódico de esa ciudad.

En 1933 saca a la luz pública la novela “Mene” que constituye como asienta J.J. Escalona “una sagaz observación del fenómeno petrolero”, premiada en 1935 en un concurso del Ateneo de Caracas y editada el año siguiente, “Mene” marca, por su específico tema, una nueva original vertiente en la historia de la literatura narrativa en Venezuela. Mereció la acogida del público y de los críticos y ha sido traducida a varios idiomas.

 A la muerte de Juan Vicente Gómez se residencia en la Capital de la República Trabaja en el diario “Ahora”, en la Revista “Élite” y ocupa la subdirección del diario “El Tiempo”. Lo atrae la política, ocupa importantes cargos públicos  y fue electo diputado al Congreso Nacional por su Estado natal, Carabobo. Sin embargo saca tiempo para seguir colaborando con la “Revista Nacional de la Cultura” y se convierte en columnista fijo en los diarios “El Nacional” y “El Universal”.

En 1937 publica el ensayo “Transición”; en 1964 “Diez Rostros de Venezuela.  Su energía intelectual en la novelística  se refleja en la trilogía: “Cumboto” (1954), “Casandra” (1957) y “Borburata” en 1967. Su cuentística se compone de  “Caminos del Amanecer” (1941) y “La Virgen no tiene Cara” (1951). Dentro del género biográfico destacan “Guzmán” (1950) y “El Caraqueño” (1967). Dos de estas obras: “Cumboto” y “Guzmán” constituyen su consagración definitiva en el ámbito de la creación literaria. En “Cumboto” – obra imaginativa  que el autor denomina Cuento de Siete Leguas- presenta a personajes negros y blancos en un plano ideal de proyecciones estéticas que corresponde a un clima mental de definida trascendencia simbólica.

Díaz Sánchez desposó, en segundas nupcias  en 1939, con Isabel Jiménez Arráiz, su devota colaboradora. Fue Presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, Elegido individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua (1956) y de la Academia Nacional de la Historia (1958). Fue laureado con los premios mayores de las letras venezolanas: Concurso de cuentos promovido por el diario “El Nacional” (1946); el “Arístides Rojas”, para novela (1948) y el Premio Nacional de Literatura (Bienio 1950-1951) otorgado por el Ministerio de Educación. Dejó muchas obras inéditas: las novelas “Piedra Azul” y “La Sirena Emboscada”, lo mismo que la Biografía de Joaquín Crespo y catorce manuscritos de su “Diario”.

Su corazón empezó a debilitarse desde 1947 cuando sufrió el primer infarto. El viernes, 8 de noviembre de 1968, al mediodía, y a la entrada de su Quinta “La Milagrosa”, Avenida “H” de la Urbanización El Pinar, en el Paraíso, su combatiente corazón que había resistido con heroísmo tenaz a la muerte, recibió el golpe definitivo.

HECHOS HISTÓRICOS DE LA AVP ZULIANA



Estas informaciones, que titulamos “Hechos Históricos” fueron recogidas de los viejos archivos del gremio. La gentileza de Mística Cubillán,  infatigable secretaria, primero de la AVP y luego del CNP, nos facilitó el rescate de estas informaciones. Algunos de estos materiales están incompletos, pero las publicamos dado su innegable valor histórico documental.

-En 1944 se eligió la reina de los periodistas zulianos. Las candidatas fueron Clarita Serrano, propuesta por el diario católico “La Columna” y María Alcira Dubuc por el diario “Panorama”. Hubo un acto especial en el teatro Baralt. El baile de gala se efectuó en el Club Alianza. A la celebración asistieron más de diez mil personas.

-El IV Consejo Nacional de la AVP consideró y aprobó el proceso de renovación de  las universidades nacionales, llamado a transformar las estructuras programáticas de la educación superior.

-El V Consejo Nacional de la AVP produjo un acuerdo en defensa de la autonomía universitaria. Participó, en representación de la Universidad del Zulia, Pedro Alciro Barboza de la Torre, Director de la recientemente creada Escuela de Periodismo.

-El 10 de julio de 1961, la Junta directiva seccional, suspendió de toda actividad avepista al doctor Eloy Párraga Villamarín, en virtud de haber desmentido públicamente, mediante comunicado oficial como Gobernador del Estado, a los periodistas  que reportaron los hechos acaecidos en la ciudad de Maracaibo con motivo de la visita del embajador de Estados Unidos, Teodoro Moscoso. El Secretario General era Germán Carías.

-El 8 de junio de 1967 le fue entregado al Presidente y Vicepresidente del Congreso de la República, doctores Luis Augusto Dubuc y Enrique Galíndez, el anteproyecto de la Ley de Ejercicio del Periodismo. El Presidente de la AVP, Eleazar Díaz Rangel leyó la carta de entrega.

-La junta directiva de la seccional Zulia para el período 1967-1968 quedó integrada por José Antonio Ugas Morán, Iris Castro, Juan Rincón Barboza , Rodolfo Arguello, Gilberto Galué, Anselmo Reyes Navarro y Hugo Cardozo Gandica. El Tribunal Disciplinario por Rubén Darío García, Hesnor Rivera y Rafael (Pipo) Hernández.

-La Junta directiva seccional suspendió los actos de la Semana del Periodista de 1967, por la muerte de Arístides Ibarra Casanova. Sólo se efectuó el del 26 de junio, en respaldo al anteproyecto de Ley del Ejercicio del Periodismo. Habló José Antonio Ugas, Secretario General.

-La junta directiva seccional de 1969-1970, quedó conformada por Antonio Núñez Rovira, Rafael Hernández, Jesús Asunción Zárraga, Anselmo Reyes Navarro, Norberto Sánchez León, Luis Moreno Gómez y Jesús Áñez Nava. Y el Tribunal Disciplinario por Onofre Bracho, Sirio Valbuena Alvarado y Bernardo Rincón Harris.

-El día viernes, 23 de mayo de 1969, efectivos de la policía del Estado, penetraron en la Casa del Periodista. Este hecho provocó la protesta airada y fuerte del gremio. La directiva nacional  apoyo la respuesta de los periodistas y de la comunidad zuliana, lo mismo que varias seccionales del  país. (Revista El Periodista. Año II, Segunda época).

-El 14 de mayo de 1969 la AVP, Seccional Zulia se dirige a la Junta Directiva Nacional para informarle la decisión adoptada por ésta, y solicitar apoyo moral en torno al conflicto surgido con el Gobernador del Estado, Elio Suárez Romero y el titular de la Oficina de Relaciones Públicas,  Elio Rincón Boscán “Ante  la limitada libertad de expresión puesta de manifiesto en la rueda de prensa ofrecida por el doctor Rafael Caldera, Presidente de la República”

-El 13 de junio de 1969 la junta directiva, seccional Zulia, en asamblea general celebrada el día anterior) aprobó una propuesta por la cual se ordena a esta seccional dirigirse a la junta directiva nacional con el objeto de informarle haber  aprobado un voto de censura  contra los miembros de la AVP,  que formaron parte del jurado para los premios nacionales de periodismo  y aprobaron otorgarle uno de esos premios al diario “últimas Noticias” de la Cadena Capriles. “Planteó la asamblea que es una inconsecuencia premiar a un órgano  de esa Cadena cuando uno de sus directivos burló y saboteó  el último paro decretado por la AVP del Zulia, en defensa de legítimos derechos que no sólo son inherentes a los avepistas zulianos, sino a toda la colectividad avepista de Venezuela

-La AVP siempre se preocupó porque se les brindara a sus miembros un servicio hospitalario decente acorde con sus elevadas funciones. Por ello con fecha del 5 de agosto de 1969 envía una comunicación a las autoridades de salud solicitando su apoyo en este sentido, La firmaron Antonio Núñez Rovira, Secretario General y Anselmo Reyes Navarro, Secretario de Actas y Correspondencia.

-El 20 de septiembre de 1969 la AVP hace llegar al Presidente de la Cámara del Senado, J.A. Pérez Díaz un conjunto de observaciones al Proyecto de Ley de Ejercicio del Periodismo. Por el Zulia participó su Secretario General, Jesús Gómez López.

-El 6 de mayo de 1970 la AVP solicita el Premio Nacional de Periodismo para “Panorama”, como periódico de provincia, pues “ha cumplido una labor relevante por sus servicios tanto de información como de opinión, en pro del desarrollo de la comunidad donde circula”. Así sismo apoyó este premio para José Ramón Morales Reyes (Moralito), por su labor a través del semanario “Palanquín”. Era Secretario General Antonio Núñez Rovira.

-Entre los años 1971 y 1972 se realizó la primera “Cena de la Prensa”. Sus objetivos eran recoger fondos para la asociación  y en segundo lugar que se convirtieran en  oportunidades para el  reencuentro de los  periodistas y  entre éstos y las personas ligadas al comercio, a la industria y a la Cultura. Luego se organizaron otras que tuvieron mucho éxito. Siempre se invitaba a algún personaje. En la de 1974 el invitado especial fue Pedro León Zapata y en la penúltima estuvo el “Quinto Criollo”.

-El 6 de julio de 1972 fue presentada ante la Cámara del Senado el proyecto de Ley de Ejercicio del Periodismo. De acuerdo al compromiso de los más importantes partidos políticos representados en el Congreso, en el curso de un mes, en el presente período  de sesiones extraordinarias, será definitivamente aprobado. Culminaría así una larga y sostenida lucha que tuvo su fase más aguda en la gran movilización realizada en marzo por la mayoría de las seccionales del país. Pensamos que este me será de especial importancia para el contenido de la Ley. Existen algunos sectores, especialmente los editores de la gran prensa, que han comenzado a presionar con el fin de influir en la opinión de los partidos y lograr sustanciales reformas al proyecto; reformas, que sin duda, afectarán los intereses gremiales. Esta situación plantea la necesidad de mantener un permanente estado de alerta por pare de las seccionales. De vigilancia y comunicación  con los parlamentarios de sus respectivas regiones, con los integrantes de la Comisión de Cultura de ambas Cámaras, con los partidos políticos,  de manera que sientan, durante estos días, la  preocupación de la AVP ante cualquier posibilidad de que se hagan modificaciones en aquellos artículos que ya fueron aprobados por la Comisión Especial que integran  parlamentarios y dirigentes avepistas.

-En diciembre de 1972 la AVP apoyó la postulación de la profesora Martha Colomina al Premio Nacional de Periodismo, en el área de Docencia e Investigación, argumentando “las bondades de los trabajos “El Huésped Alienante” y “La Celestina Mecánica”. Ocupaba la Secretaría General, Vinicio Castro Pimentel.


EN 1941 NACE LA ASOCIACIÓN VENEZOLANA DE PERIODISTAS


Habían transcurrido seis años de la muerte del Benemérito. Eleazar López Contreras, con mesura, dirige un gobierno de transición y, en 1941 asume el poder el general Isaías Medina Angarita. Había aceptado su postulación como candidato en un manifiesto dirigido al pueblo venezolano el 13 de marzo. Previamente, el 6 de febrero, un grupo de independientes había lanzado la candidatura del escritor Rómulo Gallegos, a quien apoyaban también los principales líderes del clandestino Partido Democrático Nacional.

A pesar de que la elección del presidente no era directa en aquella época, hubo una campaña electoral agitada, con mítines, discursos y panfletos. Esta campaña duró hasta el 28 de Abril de 1941 cuando el Congreso Nacional eligió al general Medina como Presidente Constitucional de Venezuela para el período 1941-1946 con 120 votos contra 13 obtenidos por Rómulo Gallegos. Medina asume tan alta investidura, llevando a cuestas la pesada carga ideológica que algunos sectores  le adosaban: su presunta vinculación con el fascismo e inclinación  por la figura de Benito Mussolini.

Contrariamente a lo esperado por sus detractores, Medina favoreció una amplia apertura democrática, permitiendo la confrontación de distintas ideologías y la expresión de criterios diversos a los problemas del país y a sucesos internacionales, incluso durante la segunda Guerra Mundial. Se legalizan cuatro agrupaciones políticas importantes: nace Acción Democrática formada por fracciones del Partido Democrático Nacional. Se agrupan en Caracas los comunistas, en la llamada Unión Municipal. Se fusionaron en una sola todas las tendencias que hacían vida clandestina en país formando el 9 de Octubre de 1945 el Partido Comunista de Venezuela. Igualmente nace el Comité de Organización Política Electoral Independiente, (COPEI) y en 1943 los partidarios del Gobierno se reunieron en una nueva organización que en septiembre de ese año dio origen al Partido Democrático Venezolano (PDV).

 Venezuela tiene, para la época 3 millones 0chocientos treinta mil setecientos setenta y un habitantes; Caracas doscientos sesenta y nueve mil y el Presupuesto Nacional es de trescientos millones de bolívares. Por los cuatro costados de La Nación, alimentada por la apertura de una  atmósfera de libertades públicas, nacían y crecían, a pasos agigantados, movimientos sociales, económicos, culturales y gremiales.

 En este panorama de apertura nació, el 20 de Agosto de 1941, la Asociación Venezolana de Periodistas. Los intelectuales más brillantes del país se reunieron con la patriótica finalidad de crear una institución gremial que tantas batallas en pro de la libertad de expresión y de pensamiento libraría en etapas sucesivas. Entre éstos se recuerdan los nombres de Ramón Díaz Sánchez, Pascual Venegas Filardo, Manuel Pocaterra,  P- A. Ruiz, Paz Castillo, José Moradell,  José Ratto Ciarlo, Luz Machado, Carlos Congosto, Julio Navarro, Víctor Simone De Lima, Simón B. Rodríguez,  Pedro Hernández Camacho, Luis Blanco Chataing, Pablo Rojas Guardia y Miguel Ángel Sánchez.

Las tres seccionales más antiguas fueron Carabobo, Aragua y Zulia. El día 15 de mayo de 1941 es designado Presidente del Estado Zulia el doctor Abigail Colmenares quien debía reparar el yerro de su antecesor Marcial Maldonado; nombrado el 7 de noviembre de 1938. Jubiloso recibió el pueblo zuliano al nuevo mandatario regional. Había que confiar en el buen comportamiento del mismo,  dada la apertura democrática puesta de manifiesto por el general Medina. “La pesada administración anterior gravó al Estado con deudas cuya cuantía asciende a 135 mil bolívares.

Juan Bessón en sus “Archivos del Zulia”  relata que el primer Secretario General de la AVP, Seccional Zulia fue el Pbro. Roberto Acedo  Director de “La Columna”, diario católico del Zulia y portavoz inteligente de los festejos para la Coronación canónica de la Imagen de la Virgen de Chiquinquirá, en virtud del decreto  Pontificio del 16 de julio de 1917. Esta solemne coronación se llevó a efecto el 18 de noviembre de 1942.

El  19 de abril de 1943, con la presencia de don Benito Roncajolo, Gobernador del Estado y de Monseñor Marcos Sergio Godoy, Obispo de la Diócesis de Maracaibo y un nutrido grupo de periodistas se declaró fundada “La Asociación Venezolana de Periodistas”, bajo la dirección del Padre Acedo. Entre los miembros fundadores se recuerdan a José Antonio Ugas Morán, Alberto J, González, Jesús Molero Garrillo, Fernando Guerrero Matheus, Luis Guillermo Govea,  Elías Segundo Molero, Alfredo Morales Acosta, Manuel Domínguez Olivares,  Max García, Eugenio Hernández, Atenógenes Olivares, hijo; Miguel Ángel Reyes,  José David Hernández, Jesús Correa,  Julio César Borges Duarte, Germán Espina Portillo, Jesús Soto Amesty, Evencio Soto, José Araujo, Adán Colina, María Luisa Gracia, Diego Meza, Héctor Araujo Ortega, Héctor Hernández Calles, Alejandro Borges y Francisco Boscán Tinedo.

EXTRAÑA SENSACIÓN (Prosa Poética)

Hace semanas no sé de ella, no la diviso en mi horizonte, cargado de infinitas preguntas ¿Qué habrá ocurrido? ya no disfruto de su rostro altivo, ni de su cabello negro extendido; ni de sus ojos grandes, mestizos. Estando tan lejos de ella, repito, en el más oculto silencio, su nombre; lo reproduce mi espíritu atormentado, desde que dejé de oírlo tantas veces. Su cuerpo adorable, reflejo de la más sublime añoranza, se ha convertido en mi sombra, aunque ese cuerpo, sin copias, no me pertenezca. La imágenes de su rostro y de su cuerpo si están conmigo, porque lo etéreo; lo que no se ve, ni se toca; el fiel reflejo de lo que ella ha sido, es de todos cuantos la hemos querido, la hemos amado, aún viviendo con el alma herida.

¿Qué debo hacer para olvidarla? ¿Cómo hago para que sus recuerdos se borren de todo, lo que de mí, existe? Ayer, mis ojos impávidos, la vieron sentada en una silla, adornada de pétalos de rosa, en el jardín de la casa; qué extraña sensación aquella que sin ser míos, ni su cuerpo ni su alma, su cuerpo y su alma estaban allí, esperando, por mí, para ser amados, para ser acariciados, para que se quedasen eternamente conmigo. Eso sólo fue una ilusión, un desvarío; ella no está aquí, está lejos de mí, de mi alma, está escondida quién sabe dónde, en donde nadie, pueda mancillarla como algunos seres despiadados lo hacían.

Algún día la encontraré para repetirle, una y mil veces, que la amo, para abrazarla, para hacerla mía, porque nadie poseerá la fuerza suficiente para impedírmelo; la separaron de mi lado sin razón alguna, sin argumentos; si es de raptarla lo haré, para demostrarle al ladrón que la tiene oculta, que ninguna vida humana tiene dueño, a no ser la divina voluntad de Dios, que a cada quien le tiene marcado su destino.

Mañana marcharé de dónde vine, en donde oigo, el ir y venir de la fuerza de la sangre que sostiene su vida; mañana marcharé de donde vine, para ver de nuevo su rostro envanecido; mañana marcharé de madrugada, para recoger la temprana luz del día y hacerla mi amiga, para que me ayude a resolver el drama que lacera mi vida. Mañana marcharé, con la espada al cinto, para jugármela con el que sea; si pierdo, mucho no se habrá perdido, pero si gano sí, me la gano a ella que es mi amor y es mi vida.

martes, 1 de noviembre de 2011

ALBERT EINSTEIN Y FERNANDEZ MORAN (ENCUENTRO DE DOS SABIOS




Albert Einstein nació en Alemania el 14 de marzo de 1879 y Humberto Fernández Morán nació en Maracaibo el 18 de febrero de 1924. Dos sabios de diverso origen y de diferentes generaciones conversaron para bien de la ciencia en 1946, en la Universidad de Princeton (Estados Unidos de América). Fernández Morán en 1937, sin haber concluido la secundaria, fue enviado por su padre a Alemania; allí culminó la secundaria en el Instituto Schulgemeinde de Sallfield. A los 16 años, ingresó a la Universidad de Munich, donde se graduó Summa Cum Laude de médico a los 21 años.

En 1946 regresó a Venezuela y revalidó su título de médico en la Universidad Central de Venezuela, en donde además cursó un postgrado en Medicina Tropical, que no llegó a concluir, pues fue becado por la Universidad de Princeton para especializarse en Neurología. En esa casa de estudios conoció al sabio alemán Albert Einstein, quien le recomendó que continuara sus estudios en Suecia, donde posteriormente Fernández Morán se residenciará y estudiará durante seis años (1948-1954) física y microscopía electrónica: allí inventó el bisturí de diamante.

Vamos a detenernos, un instante, en el análisis psicológico de la recomendación que Einstein le ofreciera al joven estudiante Fernández Morán. El primero fue el venerado maestro, el segundo el aventajado discípulo. ¿Qué logró descubrir el sabio alemán en aquel maracaibero sencillo y estudioso al recomendarle marchar a Suecia y proseguir escalando en ese país etapas superiores en el conocimiento de la ciencia? Einstein sin duda, fue un genio, un ser superior que no sólo pensó en el presente del saber científico, sino en el futuro cargado de promisorias interrogantes y de posibilidades gigantescas. Fernández Morán siempre pensó en marchar hacia el cénit del saber. No hubo barreras que aguantaran el peso inmenso de su deseo de superación. ¿Hubo entre los dos sabios la empatía que anima a los seres con grandeza de corazón? Einstein dijo una vez “Soy en verdad un viajero solitario, y los ideales que han iluminado mi camino y han proporcionado una y otra vez nuevo valor para afrontar la vida han sido: la belleza, la bondad y la verdad”.

¿No fue Humberto Fernández Morán también un hombre solitario que, cuando ingenuamente aceptó el Ministro de Educación en 1957 fue expulsado del país luego del derrocamiento del gobierno del general Marcos Pérez Jiménez? Se residenció nuevamente en los Estados Unidos, donde ejerció la docencia en la Universidad de Chicago y concibió y desarrolló el Ultramicroscopio Electrónico de Alta Resolución. Un aporte realmente trascendental para la ciencia. En esa Universidad recibió la alta distinción de profesor vitalicio.

No todos los seres humanos poseen el mismo tacto político; en Humberto Fernández Morán fue superior el desarrollo científico de Venezuela que su posición ideológica y política. Estaba en juego el futuro científico del país que fue superior para él otros intereses. Cuando en 1954 regresa a Venezuela funda, con otros científicos, el Instituto Venezolano de Investigaciones Cerebrales (INVIC, hoy IVIC). Designado director del INVIC, Fernández Morán estableció allí el primer reactor atómico de América Latina y el primer centro científico tecnológico del continente. Logró reunir una comunidad científica interdisciplinaria que, atendiendo problemas de orden nacional y regional desarrolló programas de formación académica para investigadores.